En este artículo ya habíamos visto las ventajas de tener una Base de Datos shareware, las dos formas usuales de hacerla, y los trucos que los usuarios tramposos podrían intentar:

https://firebird21.wordpress.com/2014/01/23/bases-de-datos-shareware/

Ahora explicaremos mejor el funcionamiento de esas dos formas.

Protección por fecha

Se le permite al usuario usar la aplicación hasta que llegue una cierta fecha, después ya no podrá usarla. Por ejemplo si instaló la aplicación el 24 de enero de 2014 podrá usarla hasta el 24 de febrero de 2014. Si quiere usarla después, entonces tendrá que pagar.

Aquí lo que debemos impedir es que si le cambia la fecha a la computadora la aplicación siga funcionando. Por ejemplo, el día 25 de febrero el usuario no puede usar la aplicación, le cambia la fecha a su computadora y le coloca 1 de febrero de 2014. A pesar de haber cambiado la fecha no debería poder usar la aplicación. Debemos detectar ese cambio y actuar en consecuencia.

¿Cómo protegemos por fecha?

Guardamos en una tabla de nuestra Base de Datos o en un archivo externo a ella, tres valores: la fecha inicial, la fecha final, y la fecha última.

La fecha inicial es el primer día que puede usar la aplicación. Por ejemplo el 24 de enero de 2014

La fecha final es el último día que puede usar la aplicación. Por ejemplo el 24 de febrero de 2014

La fecha última, cuando se instala la aplicación es igual a la fecha inicial. Después, cada vez que se ejecuta la aplicación se verifica si la fecha del Servidor es igual o posterior a la fecha última. Si es así, se actualiza la fecha última.

Entonces, si el 25 de febrero el usuario ejecuta la aplicación el valor de fecha última será 25 de febrero. Si le cambia la fecha a su computadora y le pone 1 de febrero, fecha última seguirá siendo 25 de febrero, porque el valor de fecha última jamás puede retroceder. El nuevo valor de fecha última solamente puede ser igual o posterior al valor anterior de fecha última.

En nuestra rutina de validación verificamos:

  1. Que la fecha de la computadora sea mayor o igual que fecha inicial y que también sea menor o igual a fecha final
  2. Que la fecha última sea mayor o igual que fecha inicial y que también sea menor o igual a fecha final

Podemos mejorar el algoritmo si en vez de guardar solamente la fecha guardamos la fecha y la hora. Inclusive lo mejoraríamos aún más si nos aseguramos que cada vez que se ejecuta la aplicación el tiempo aumente por lo menos en 5 minutos.

Primera ejecución del sistema: 24 de enero de 2014, 16:12

Segunda ejecución del sistema, como mínimo debería ser el 24 de enero de 2014 a las 16:17, ó sea 5 minutos después que la ejecución anterior. Fíjate que no importa cuando el usuario realmente ejecutó la aplicación, lo que nos aseguramos es que siempre haya un incremento de por lo menos 5 minutos. Si la segunda ejecución fue el 24 de enero a las 16:50, en fecha última tendremos guardado 24 de enero y 16:50, pero si la segunda ejecución fue el 24 de enero a las 16:13 en fecha última tendremos guardado 24 de enero y 16:17 porque siempre incrementamos como mínimo 5 minutos.

Por supuesto que no es obligatorio sumarle 5 minutos, podrías sumarle 10 minutos, 30 minutos, 60 minutos, los que te parezcan. La idea es que siempre que se ejecuta la aplicación la fecha y hora se incrementen, que jamás puedan mantenerse igual o retroceder.

De esta manera, tarde o temprano, haga el usuario lo que haga, se sobrepasará la fecha última y la aplicación dejará de funcionar.

Protección por cantidad de ejecuciones

Esto es mucho más fácil de programar que la protección por fechas. Simplemente guardamos en una tabla de nuestra Base de Datos o en un archivo externo la cantidad de veces que el usuario ejecutó nuestra aplicación. Cada vez que la ejecuta incrementamos esa cantidad en 1.

Cuando instala la aplicación, el contador es 0. La primera vez que la ejecuta, el contador es 1. La segunda vez el contador es 2. Y así sucesivamente. Cuando se llegue a la cantidad predeterminada (por ejemplo: 25), la aplicación dejará de funcionar.

Usando ambas protecciones

Para que nuestra aplicación esté más protegida lo mejor es protegerla con ambos métodos: fecha y cantidad.

Siguiendo con nuestro ejemplo, la aplicación dejará de funcionar el 25 de febrero de 2014 ó cuando haya sido ejecutada 25 veces, lo que ocurra primero.

Encriptando los valores

Evidentemente ninguna protección será efectiva si el usuario puede ver y cambiar las fechas o las cantidades de ejecución. Esos valores deben encontrarse encriptados (es decir, ilegibles para quienes no conozcan la clave) y cuanto más ocultos, mejor.

Un lugar donde tradicionalmente se guardan esos valores es en el Registro del Windows. Muy pocos usuarios conocen el Registro del Windows, menos aún han entrado a curiosearlo y muchos menos aún se atreven a cambiar algo por su propia cuenta.

Otro lugar es en la propia Base de Datos. Si tienes una tabla de un solo registro donde guardas la configuración o algo similar entonces puedes aprovechar y agregarle una columna a esa tabla. En esa nueva columna guardas (convenientemente encriptadas, por supuesto) la fecha inicial, la fecha final, la fecha última y la cantidad de ejecuciones.

Recuperando los valores

Así como has guardado las fechas y la cantidad de ejecuciones encriptadas, debes poder desencriptarlas para realizar las verificaciones y determinar si la aplicación puede seguir usándose o no.

Esto puedes realizarlo en dos lugares:

  1. En tu aplicación. Es decir en el programa que escribiste con Visual FoxPro, Visual Basic, C, C++, Delphi, Java, etc.
  2. En un trigger de tu Base de Datos. El usuario debe tener solamente la versión compilada de ese trigger, no debe tener el código fuente o de nada te servirán las protecciones.

Lo ideal y lo correcto por lo tanto es que verifiques que tu aplicación puede ejecutarse, en ambos lugares: en tu aplicación y en un trigger. De esa manera aunque el usuario llegara a descubrir y evitar la protección que se encuentra en un lugar aún le faltaría descubrir y evitar la protección que se encuentra en el otro. Y si debe trabajar más para conseguirlo es más probable que desista de su intención. Y entonces la protección habrá cumplido su misión.

En el siguiente artículo ya veremos como implementar lo expuesto hasta acá.

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